Abrid los ojos hacia vosotros mismos y mirad en el infinito del espacio y el tiempo. Oireis que alli vuelven a resonar el canto de los astros, la voz de los numeros y la armonia de las esferas. Cada sol es un pensamiento de dios y cada planeta una forma de ese pensamiento, y es para conocer el pensamiento divino que vosotras almas descendereis y remontareis penosamente el camino de los siete planetas y de los siete cielos suyos. HERMES TRISMEGISTO


Lo que la oruga ve como el final de la vida, el maestro lo llama una mariposa. RICHARD BACH

DEDICATORIA

Allí, donde habitan las mariposas, lo hacen tambien las hadas y los angeles, la verdad y la ilusion, la alegria, el amor, la dulzura y la fantasia; los mas bellos sueños y la esperanza.

Es el lugar donde los rios son de miel y las montañas de plata y diamantes; donde los seres alados bailan moviendose al ritmo de la musica de George Harrison y el aroma del Padmini; donde puedo descansar en grandes almohadones de plumas tejidos con hilos de seda y oro. Es mi refugio, y el de muchos que sueñan encontrarlo, sin saber aún que son mariposas.

Este blog esta dedicado a todos ellos y ojala puedan disfrutarlo como parte de su camino hacia el lugar donde habitaron o habitaran algun dia


Parameshwary
Enero 2009


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los cuatro acuerdos de la sabiduria Maya

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Secretos Parameshwary

jueves, 17 de julio de 2014

¿Fueron viajeros del espacio los dioses de la antigüedad? 1

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El Génesis nos dice: “Y Dios dijo, Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza“. Lo curioso es que Dios habla en plural. Para aún enfatizar más este uso del plural, el mismo Génesis añade: “Y los hombres se multiplicaron en la faz de la tierra, y les nacieron hijas, y los hijos de Dios vieron que las hijas de los hombres eran bonitas; y las tomaron como esposas“..
 ¿De dónde vienen estos misteriosos “hijos de Dios“?
Pero el Génesis aún insiste más en este concepto de “hijos de Dios“:
Había gigantes en la Imagen 3tierra en esos días; y también después de esto, cuando los hijos de Dios se unieron a las hijas de los hombres, y tuvieron hijos“. De nuevo tenemos a estos “hijos de Dios” relacionándose con seres humanos. Aquí, también, tenemos la primera mención a los gigantes. Los “gigantes” siguen apareciendo por todas partes del globo, desde las distintas mitologías hasta las gigantescas ruinas de Tiahuanaco. Los gigantes figuran en casi todos los libros antiguos. De ello podemos deducir que deben de haber existido. Pero. ¿quiénes fueron estos gigantes? ¿fueron ellos quienes construyeron los gigantes edificios y monolitos? ¿fueron viajeros del espacio que venían de otros planetas? Una cosa es segura, la Biblia habla de gigantes y los describe como “hijos de Dios“. Y estos “hijos de Dios” se relacionan con las hijas de los hombres y se multiplican.
 De hecho, si nuestros viajeros espaciales encontrasen pueblos primitivos en algún planeta, a ellos también les parecerían “hijos del cielo” o “dioses“.
Después del Diluvio Universal, una raza de guerreros semidivinos habitó las tierras del Levante. Eran llamados los Refaítas o Rephaim y se dedicaron a la defensa de las tierras occidentales y de las supuestas instalaciones espaciales anunnakis durante los inicios del tercer milenio antes de Cristo.
En este tiempo debieron su lealtad a los reyes de Mesopotamia, especialmente a Nannar-Sin, que era el legítimo dios de estas tierras. Según “El Haggadah”, libro rabínico basado en la narrativa de los pasajes bíblicos: “Los descendientes de la alianza entre los ángeles y las mujeres Cananitas fueron los Gigantes, conocidos por su fuerza y su maldad. Ellos tienen muchos nombres; algunas veces conocidos como Rephaim“.
 Por Levante se describe el Mediterráneo Oriental en general, pero puede ser utilizado como un término geográfico que denota una gran área en el Asia occidental formada por las tierras que bordean las costas orientales del Mediterráneo, más o menos limitada al norte por la Montañas Tauro, al sur por el desierto de Arabia, y al oeste por el Mar Mediterráneo, mientras que al este se extiende hacia los montes Zagros. El Levante incluye actualmente Líbano, Siria, Jordania, Israel y los Territorios Palestinos y es equivalente a la zona histórica llamada Gran Siria. También, a veces, se incluyen Chipre, Sinaí e Irak.
Imagen 1
En la mitología mesopotámica, Sin, Zuen o Nannar es el dios masculino de la Luna. Sin era su nombre en acadio y los sumerios lo conocían como Nannar. Es representado como un anciano con cuernos y barba, aunque principalmente con el símbolo de un creciente lunar. Su padre era Enlil y su número mágico era el 30.
 Para los Hititas, Nannar/Sin era conocido como El, que era la cabeza de su panteón, y cuyos otros miembros prominentes eran su esposa Asherah (Ningal) y sus hijos Baal (Utu/Shamash) y Anat (Inanna/Ishtar). La palabra El también existe en hebreo dónde significa “dios”, viniendo del Acadio “ilu”. Aparece en la Biblia y en algunos de los casos, esta palabra, en una Biblia supuestamente monoteísta, realmente pudiera referirse al dios anunnaki Nannar/Sin.
La historia registra que un hijo del alto sacerdote de Sin/El, en su ciudad de Harran, bajó a la península árabe para comenzar allí un culto a su dios. Y se dice que probablemente fue entonces que el nombre de El podría haberse convertido en el Dios de los musulmanes. Cuando sus ciudades en Transjordania y en otras partes fueron destruidas por los reyes del Este que las invadieron durante el siglo XXI a.C., los Refaítas abandonaron su lealtad a la legítima autoridad y se convirtieron en una fuerza guerrera independiente en las tierras occidentales. Entonces se convirtieron en una fuerza formidable e incontrolable que dominó estas tierras durante mil años.
Fueron los Refaítas los que construyeron formidables fortificaciones, cuyas ruinas se encuentran en todas en el Levante, desde Egipto hasta Anatolia. Sus descendientes, llamados los Hiksos, ocuparon Egipto por más de cuatrocientos años y, bajo el nombre bíblico de Amalecitas, impidieron que las tribus hebreas, bajo el mando de Moisés, entraran en las tierras de Canaán. El Dr. Immanuel Velikovsky compara los Hiksos con los Amalecitas e indica que los Hiksos eran la misma gente que los caldeos o asirio-babilonios, ya que todos ellos vinieron de Mesopotamia.

 Immanuel Velikovsky fue un médico y psicoanalista ruso, autor de varias obras especulativas, entre las que destaca “Mundos en colisión”, publicada en 1950, donde propone que en tiempos antiguos la Tierra ha estado a punto de colisionar con otros planetas del sistema solar, tales como Venus y Marte. Velikovsky escribió otras obras controvertidas, tales como “Siglos Caóticos“, donde revisa y propone una nueva cronología referente a culturas ancestrales como Egipto, Grecia, e Israel, entre otras, y propone una reconciliación del Antiguo Testamento con hechos de otras culturas escritos en documentos antiguos.
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Bajo diversos nombres, tales como Enacitas y Filisteos, controlaron las tierras de las tribus hebreas durante un período conocido como el de Los Jueces.
 Como fuerza política y militar, los esfuerzos combinados de los reyes judíos Saúl y David finalmente los destruyeron. La historia de los Refaítas está relacionada con el destino de los hebreos desde los días de Abraham hasta los de Salomón. Velikovsky también sincroniza el principio de la XVIII Dinastía egipcia con el período de Saúl y David, en que la reina Hatshepsut se convirtió en la reina de Sheba; las tierras de Punt, en las tierras de Israel.
Asimismo, el gigante Goliat era un filisteo y aparentemente un Refaíta. Goliat fue un soldado gigante de la ciudad de Gat y formaba parte del ejército filisteo. David le dio muerte, tal como se menciona en el Antiguo Testamento, en el Primer libro de Samuel. Goliat era extraordinariamente alto y corpulento, pues medía seis codos y un palmo (unos 2,9 metros). Su cota de malla de cobre pesaba 57 Kg. y la hoja de hierro de su lanza, 6,8 Kg. Era uno de los Refaím, y puede que haya sido un soldado mercenario del ejército filisteo.
 No mucho tiempo después que Samuel ungió a David, y una vez que el espíritu de Dios había dejado al Rey Saúl, los filisteos se reunieron para guerrear contra Israel en Socoh y acamparon en Efes-Damim.
Cuando las líneas de batalla de los filisteos y el ejército de Saúl se encontraron de frente a cada lado del valle, el gigantesco guerrero Goliat salió del campamento filisteo y en voz alta desafió a Israel para que presentara a un hombre que luchase con él en un combate cuerpo a cuerpo, cuyo resultado determinaría qué ejército llegaría a ser siervo del otro. Durante cuarenta días, Goliat desafió al aterrorizado ejército de Israel cada mañana y cada atardecer. No obstante, ningún soldado israelita tuvo suficiente valor como para aceptar semejante reto.
 Al desafiar a los ejércitos de Jehová, Goliat abre un nuevo capítulo en la historia de Israel.
Un pastor llamado David, de la tribu de Judá, en quien estaba el espíritu de Dios, le hizo frente. Goliat, precedido por su escudero, avanzó, invocando por sus dioses el mal contra David. A esto, David respondió: “Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Dios de los ejércitos, el Dios de las líneas de batalla de Israel, a quien tú has desafiado con escarnio”.
Cuando David le lanzó una piedra con su honda, esta se le hundió en la frente y Goliat cayó a tierra. Acto seguido, David se plantó sobre Goliat y con la espada del gigante le cortó la cabeza. A esto siguió una notable derrota y una gran matanza de filisteos. “Entonces David tomó la cabeza del filisteo y la trajo a Jerusalén, y puso las armas de él en su tienda”. Aunque es verdad que David no tomó la fortaleza de Sión sino hasta un tiempo posterior, la ciudad de Jerusalén había sido habitada desde hacía tiempo por israelitas y jebuseos.
Parece ser que más adelante David dejó la espada de Goliat en el santuario, como lo indica el que se la diera el sacerdote Abimélec cuando huía de Saúl.
Imagen 2
En el Éxodo Moisés relata las instrucciones exactas que Dios le dio para crear el Arca de la Alianza.
Las instrucciones pretendían que todo se hiciera exactamente como Dios quería. Le advirtió varias veces a Moisés que no cometiera ningún error: “Y asegúrate que lo hagas según el patrón que te fue mostrado en la montaña“. Dios también le dice a Moisés que le hablaría desde el asiento de la clemencia. Nadie, le dijo a Moisés, debería acercarse al Arca de la Alianza, y le dio precisas instrucciones acerca de la vestimenta a ser usada y del calzado apropiado al transportarla.
A pesar de todo este cuidado, hubo un descuido. David hizo mover el Arca de la Alianza, y Uzzah ayudó a guiar la carreta sobre la que estaba. Cuando pasó un rebaño y sacudió y puso en peligro que el Arca se cayera, Uzzah la agarró. Entonces cayó muerto en el lugar, como golpeado por un rayo. Parece ser que el Arca estaba cargada con algún tipo de electricidad.
Si reconstruimos el Arca hoy en día de acuerdo a las instrucciones recibidas por Moisés, se produciría un tipo de generador de varios cientos de voltios. El borde y la corona dorada podrían haber servido para cargar el condensador, que estaba formado por placas de oro y un conductor positivo y uno negativo. Si, además, uno o los dos querubines del asiento de la clemencia actuaran como un magneto, podría establecerse algún tipo de comunicaciones entre Moisés y una supuesta nave.
Los detalles de la construcción del Arca de la Alianza pueden ser leídos enteramente en la Biblia. El Arca estaba usualmente rodeada de chispas brillantes y Moisés usó este “transmisor” cuando necesitaba ayuda y consejo. Moisés oía la voz de su Señor, pero nunca lo vio cara a cara. Cuando le pidió una vez que se mostrara a él en una ocasión, su Dios contestó: “Tú no puedes ver mi cara, porque no hay ningún hombre que me pueda ver y vivir. Y el Señor dijo: Pero, hay un lugar a mi lado, y tú deberás pararte sobre una roca. Y sucederá que mientras mi gloria pasa a tu lado te cubriré con mi mano y después que pase retiraré mi mano y tú verás mi espalda, pero mi cara no debe ser vista“. Hay asombrosos parecidos en antiguos textos.
 En la quinta tablilla de la Épica de Gilgamesh, de origen sumerio y mucho más antiguo que la Biblia, encontramos prácticamente la misma sentencia: “Ningún mortal viene a la montaña donde moran los dioses. El que mira a los dioses a la cara debe morir“.
 En otros libros antiguos, que retroceden etapas en la historia de la humanidad, encontramos citas similares. Es curioso que los “dioses” no quisieran mostrarse cara a cara. En el Antiguo Testamento se hace referencia a la necesidad de privacidad de los “dioses”. Durante el Éxodo, la deidad vivía en una tienda y nunca fue vista por nadie. Y tampoco comía en público.
Instrucciones específicas le fueron dadas a Moisés de cómo preparar el alimento, que era dejado en una parrilla cerca de las habitaciones de la deidad para su comida en privado. Estaba prohibido a los humanos el verlos. Y esta prohibición es llevada al extremo a lo largo de las Sagradas Escrituras.
Se convirtió en un mandato de no hacer “una imagen tallada” parecida a una deidad. De este modo al hombre no solo le fue prohibido verlos sino incluso ver una representación de dichas deidades.
¿Podría ser que su aspecto fuese tan extraño que tuvo que ser mantenido ignorado por el hombre? Si las deidades eran tan superiores y grandes como indican las Sagradas Escrituras, se entiende que se complacerían en permitir que el hombre las viese en su magnificencia

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