El hecho de considerar el arte como la representación de la naturaleza limpia de fealdad y de toda vulgaridad, hace que Reni, distribuye los focos de luz donde mejor le conviene, para darle, sobre todo a la figura, esa claridad, dignidad y grandeza, propias del clasicismo. Las formas son cerradas y conformadas por la línea de dibujo. Al contemplar una obra de Guido Reni se percibe que el artista se fundamenta en la distancia, el orden y el dibujo. Ese mismo principio racionalizador se puede aplicar también a la composición, vertebrada por un riguroso esquema geométrico.
No hay lugar para la interpretación, todo está guíado por la razón, y la razón se vale de unas pautas, de unas reglas para aplicar a la obra. Esas normas las aprendió Reni en la Academia con los Carracci.
Las
dos figuras aparecen en el centro del cuadro. Los dos cuerpos, en tonos
claros resaltan sobre un fondo oscuro, lo que da a la obra sensación de
profundidad.El dinamismo se logra con un recurso barroco: la utilización de ejes diagonales y ondulaciones por medio de los paños que cubren, en parte, los cuerpos. Estos paños resultan un elemento expresivo, se enlazan en el centro simbólicamente y sus colores ámbar y púrpura destacan sobre el blanco de los cuerpos y sobre el fondo oscuro.
La luz se centra en los cuerpos acentuando la temática.
Se capta el momento más dramático de la acción: inestabilidad de Atalanta al agacharse frente a la determinación de Hipómenes que sigue hacia adelante girando levemente la cabeza para constatar el retraso de su compañera. Estos gestos nos ponen , de nuevo, ante un recurso barroco: la teatralidad.
En la composición de la obra se pueden destacar dos zonas: la superior en que se encuandra Hipómenes y la inferior ocupada por Atalanta. Esto puede ser un anticipo del vencedor y la perdedora.
Al contemplar este cuadro, nos encontramos, en primer lugar, con un título que anuncia las dos figuras centrales y nos remite a un contexto histórico-mitológico determinado; el texto acota la imagen visual del cuadro; Atalanta e Hipómenes ocupan casi la totalidad del lienzo. La anatomía de las dos figuras destaca por contraste con un fondo de una luminosidad violenta. La escena nos remite a Ovidio. Si no conociésemos el pasaje de Ovidio la anécdota recreada en el cuadro quedaría incompleta.
Para un teórico del arte como Panofsky, es fundamental el análisis iconográfico de las imágenes lo cual implica la importancia del bagaje cultural para una buena comprensión del arte.
La palabra y la imagen se complementan.
Por otra parte el mensaje que nos sugiere el cuadro. nos lleva a pensar en la misoginia del texto de Ovidio. Se representa la codicia femenina como la causa de la derrota de Atalanta y la astucia e inteligencia de Hipómenes. Aunque también los versos pueden sugerir que Atalanta se deja ganar por amor. Pero lo cierto es que, sea cual sea la verdad, el vencedor es el hombre, Hipómenes. Ovidio escoge términos como "juvenil vigor" para caracterizarlo mientras que a Atalanta la define con vocablos como "pesada", vacilaba". La oposición que se plasma en el lienzo en el tratamiento de los cuerpos se manifiesta ,también, en el lenguaje poético mediante la oposición de los campos semánticos.
Ovidio presenta una mujer hermosa y veloz pero que sucumbe a la tentación porque la codicia femenina le supera.
En el cuadro se representa a Hipómenes con mayor altura y la posición adelantada con respecto a Atalanta que aparece reconcentrada en sí misma y mirando hacia atrás, en posición de retroceso. El hombre triunfa y la mujer es víctima de su indecisión y, sobre todo, de su codicia. Este tratamiento de la mujer estará presente a lo largo de toda la historia de las artes, o por lo menos, hasta el siglo XX.
Fuentes.:
Hauser, Arnold: "Historia social de la literatura y el arte"
Panofsky, E.: "Estudios sobre iconología"
Neus Galí: "En torno a Simónides. Poesía silenciosa, pintura que habla"
































